En la era del ‘todo saludable’, es fácil caer en trampas de marketing disfrazadas de buenas intenciones. Vas al supermercado, ves una etiqueta verde con una hoja y palabras como ‘natural’, ‘sin azúcar’ o ‘con superalimentos’, y piensas: ‘esto debe ser bueno para mí’. Pero cuando miras de cerca la etiqueta nutricional y la lista de ingredientes, la historia puede cambiar. Este blog te enseñará cómo leer etiquetas nutricionales de forma crítica y clara para evitar que te vendan salud donde no la hay.
¿Qué buscar primero en una etiqueta?
- Lista de ingredientes: Esta parte es fundamental. Los ingredientes se listan en orden de mayor a menor cantidad. Si los primeros ingredientes incluyen azúcar (o cualquiera de sus sinónimos), harinas refinadas o aceites vegetales ultra procesados, es probable que ese producto no sea tan saludable como aparenta. Cuanto más corta y reconocible sea la lista, mejor.
- Tamaño de la porción: Muchas etiquetas manipulan la percepción reduciendo el tamaño de la porción para que los números se vean bajos. Por ejemplo, una galleta puede parecer tener solo 5 gramos de azúcar por porción, pero si el paquete trae 3 porciones y te comes todo, ¡son 15 gramos!
- Azúcares añadidos vs. naturales: No todos los azúcares son iguales. El azúcar naturalmente presente en una fruta no es lo mismo que la sacarosa añadida. Busca términos como jarabe de maíz, glucosa, fructosa, maltosa, dextrosa, néctar de agave, entre otros. Si aparecen en la lista, el producto tiene azúcar agregada.
Palabras bonitas que no significan nada
Muchas etiquetas usan palabras como ‘natural’, ‘light’, ‘fit’ o ‘rico en fibra’ para generar confianza. Pero en muchos países, estos términos no están regulados, lo que significa que se pueden usar aunque el producto no sea realmente saludable.
– ‘Natural’: no significa libre de químicos ni que el producto no haya sido procesado. Un jugo industrial puede decir ‘natural’ y estar lleno de conservantes.
– ‘Con superalimentos’: un producto puede contener solo 0.1% de maca o quinua y usarlo como gancho de venta. No te dejes engañar por la foto de un ingrediente en grande.
– ‘Light’: puede significar que tiene menos grasa, pero suele tener más azúcar o aditivos para compensar el sabor.
Trucos comunes del marketing trampa
– Mostrar frutas grandes en la etiqueta cuando el producto solo contiene ‘saborizante artificial de fresa’ o ‘color carmín’.
– Usar frases como ‘te da energía’, ‘mejora tu día’ o ‘100% bienestar’ sin ningún respaldo nutricional real.
– Envolver productos en empaques verdes o con hojas para transmitir una imagen saludable, aunque contengan ingredientes ultra procesados o aditivos artificiales.
– Colocar etiquetas de ‘sin gluten’ en productos que naturalmente no contienen gluten (como jugos o yogures), solo para sonar más saludables.
¿Y qué hace diferente a Intikisa?
En Intikisa tomamos una postura clara: la salud no necesita ser decorada ni disfrazada. Nuestros productos están formulados con ingredientes ancestrales peruanos que han sido utilizados por generaciones por sus beneficios reales, no por moda.
– No usamos saborizantes artificiales, colorantes ni rellenos que inflen el producto sin aportar nada al cuerpo.
– Nuestros superalimentos —como el tarwi, la quinua, el cacao y el camu camu— no solo están presentes, sino que son protagonistas de cada mezcla.
– Cada fórmula está pensada para que el consumidor sienta una diferencia real en su energía, su digestión o su bienestar general.
Conclusión
Leer una etiqueta nutricional es como aprender a leer entre líneas. No se trata solo de calorías o gramos de proteína, sino de la calidad real del alimento. Lo que comes impacta directamente en cómo te sientes, cómo duermes, cómo piensas. Por eso, vale la pena tomarse unos segundos más en el supermercado y elegir productos que no solo digan que son buenos… sino que lo demuestren en su composición. Intikisa está aquí para ayudarte en ese camino, con transparencia, ingredientes reales y poder nutricional desde los Andes.